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Una mano abierta
La promoción del comercio y la liberalización del
mercado comunitario es una vertiente de la estrategia de desarrollo
internacional de la Unión Europea. La otra consiste en sacar a los países
pobres de la pobreza por medio de una asistencia técnica y financiera
directa. Más de 1 000 millones de personas en todo el mundo subsisten con
un euro al día o menos. Un tercio de ellas viven en el África
subsahariana.
En la actualidad, la Unión Europea y sus Estados
miembros aportan más del 56 % de toda la ayuda oficial al desarrollo
procedente de los grandes países industrializados. En 2006, el valor total
de esta ayuda ascendió a 47 000 millones de euros, es decir, casi
100 euros per cápita, frente a 53 euros de los Estados Unidos y 69 euros
de Japón. Ese mismo año, la ayuda europea creció hasta situarse en el
0,42 % del producto nacional bruto (PNB), una cifra aún muy por debajo del
objetivo del 0,7 % marcado por las Naciones Unidas.
Solo cuatro Estados miembros de la Unión —Dinamarca,
Luxemburgo, los Países Bajos y Suecia— han alcanzado, e incluso rebasado,
ese objetivo. La Unión se ha fijado el año 2015 como límite para alcanzar
el objetivo colectivo del 0,7 %, con un objetivo intermedio del 0,56 %
para 2010. El grueso de la ayuda al desarrollo comunitaria
(15 000 millones de euros anuales) va a los países africanos.
Dotar a los pobres de los medios que les permitan controlar
su propio destino
El objetivo prioritario de la cooperación al desarrollo
de la Unión es la erradicación de la pobreza en un marco de desarrollo
sostenible y, más en concreto, la consecución de los Objetivos de
Desarrollo del Milenio. La ayuda comunitaria busca mejorar las
infraestructuras materiales y sociales básicas y el potencial de
producción, así como consolidar las instituciones democráticas. Además,
puede permitir a los países pobres aprovechar las oportunidades que ofrece
el comercio internacional y atraer más inversiones extranjeras a fin de
ampliar su base económica.
La relación privilegiada que mantienen la Unión Europea
y los países ACP no ha impedido que muchos de ellos pierdan cuota de
mercado en Europa y pasen a ocupar una posición cada vez más marginal en
la economía mundial. Para poner remedio a esta situación se idearon los
acuerdos de asociación económica.
La cooperación al desarrollo de la Unión aspira a dotar
a las personas desfavorecidas del tercer mundo de los medios necesarios
para controlar su propio desarrollo. Para ello es preciso ahondar en las
raíces de su vulnerabilidad: acceso a la alimentación y al agua potable,
salud, educación, empleo y medio ambiente, sin olvidar la lucha contra las
enfermedades y la comercialización de medicamentos a precios asequibles
para luchar contra el sida y otras plagas de nuestro tiempo, así como
iniciativas destinadas a reducir la deuda, que desvía los escasos recursos
disponibles hacia los ricos acreedores de los países industrializados en
lugar de invertirlos en proyectos públicos fundamentales. La Unión también
se sirve de la cooperación al desarrollo como medio para promover los
derechos humanos y la igualdad entre hombres y mujeres, así como para
evitar conflictos.
La Unión despliega su ayuda de muy variadas formas:
cooperación directa con los gobiernos, realización de proyectos
específicos (a menudo a través de organizaciones no gubernamentales),
ayuda humanitaria, prevención de crisis y respaldo a la sociedad civil.
Una parte cada vez mayor de la ayuda se entrega a los presupuestos
generales y sectoriales de los países asociados, a fin de potenciar la
asunción de responsabilidades por parte de los beneficiarios.
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Con pequeñas sumas se puede llegar lejos
A lo largo de los años, la Unión ha financiado
miles de proyectos de desarrollo en el Tercer Mundo. A menudo, con una
financiación relativamente pequeña se puede lograr mucho. A
continuación destacamos algunos ejemplos recientes:
-
ayuda a 250 mujeres del Estado de Gujarat, en la
India, para que pudieran exportar sus artesanías a Europa,
Norteamérica y Japón;
-
financiación a una empresa de Belice para la
introducción de técnicas de explotación y gestión forestal
sostenibles;
-
asistencia a agricultores del centro de Camerún
con vistas a la diversificación de su producción;
-
formación a pequeños agricultores de Uganda para
que compartan los costes derivados de la utilización de servicios
esenciales de apoyo a las empresas.
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