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La Unión Europea y sus vecinos
En medio siglo de existencia, la Unión Europea ha unido
todo un continente, desde el Atlántico al mar Negro, pasando de seis a
veintisiete Estados miembros. La ampliación es un proceso continuo:
cualquier país europeo puede solicitar su ingreso en la Unión siempre y
cuando cumpla los principios de democracia y economía de mercado y tenga
capacidad para asumir los derechos y las obligaciones inherentes al
estatuto de Estado miembro. No faltan países candidatos y candidatos
potenciales.
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Países candidatos y países que han presentado una
solicitud de adhesión
Actualmente son tres los países candidatos:
Croacia, Turquía y la Antigua República Yugoslava de Macedonia. Una
vez finalicen las negociaciones, la adhesión de cada uno de ellos
habrá de ser aprobada por todos y cada uno de los Estados miembros y
por el Parlamento Europeo.
Además, cuatro países de los Balcanes Occidentales
—Albania, Bosnia y Herzegovina, Montenegro y Serbia— son candidatos
potenciales a la adhesión. La Unión Europea permite ya a todos los
países balcánicos occidentales disfrutar de un acceso libre a su
mercado para la práctica totalidad de sus exportaciones y apoya sus
programas nacionales de reforma. |
Además de los países candidatos, la Unión mantiene
relaciones muy estrechas con otros cuatro vecinos: Islandia,
Liechtenstein, Noruega y Suiza, países miembros de la Asociación Europea
de Libre Comercio (AELC) que, hasta ahora, se han pronunciado en contra de
la adhesión. Estos países han puesto amplias partes de sus respectivas
legislaciones en consonancia con la normativa que rige el mercado único de
la Unión y siguen la política comunitaria en otros ámbitos de actividad.
Todos, salvo Suiza, participan junto con la Unión Europea en el Espacio
Económico Europeo (EEE).
Una política de vecindad coherente
La Unión Europea trabaja con empeño por consolidar sus
relaciones con sus vecinos del este y del sur. Aunque no son candidatos a
la adhesión, Rusia, Ucrania, Moldova y las repúblicas del Cáucaso y de
Asia Central están fortaleciendo sus lazos bilaterales con la Unión, sobre
la base de acuerdos de asociación y cooperación que abarcan el comercio y
otros sectores económicos, además de acciones conjunta en numerosos
ámbitos de interés común.
El acuerdo con Rusia va más lejos que los otros; se
centra fundamentalmente en la economía, la cooperación en materia de
investigación y educación, y la seguridad interior y exterior. La Unión
desea actualizar sus relaciones con la firma de un nuevo acuerdo marco que
incluya, entre otras cosas, una más estrecha colaboración en materia de
energía. Con Ucrania, la idea es avanzar en las negociaciones hacia un
acuerdo de libre comercio global.
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Grupos regionales
Además de las relaciones bilaterales, la Unión
Europea refuerza sus lazos con las organizaciones internacionales
(incluidas las Naciones Unidas, la OTAN y el Consejo de Europa) y
diversas agrupaciones regionales, fomentando así los flujos
comerciales y de inversión con las regiones correspondientes, en
particular en América Latina y en Asia. En lo que respecta a sus
socios asiáticos, la Unión ha renunciado a una política basada
esencialmente en el comercio y la ayuda, para forjar unas relaciones
más equilibradas que reflejan mejor el creciente protagonismo de estos
países en el plano de la producción y el comercio. |
Con sus socios meridionales, la Unión querría crear una
vasta zona de libre comercio que abarcaría, además del territorio
comunitario, los países árabes ribereños del Mediterráneo e Israel. Los
acuerdos de asociación firmados entre cada uno de estos países y la Unión
son uno de los elementos de estas relaciones, pero se están ampliando para
incluir otros ámbitos, como los intercambios de servicios e inversiones.
Para asegurarse de que su apertura al este no genere
nuevas líneas divisorias entre la Unión y sus vecinos inmediatos, la Unión
creó en 2004 la política europea de vecindad (PEV), que abarca a todos los
países mediterráneos y de Europa del Este más el Cáucaso, pero no a Rusia.
El objetivo de la PEV es lograr unas relaciones económicas y políticas
privilegiadas entre la Unión y todos los países vecinos. Para el período
2007-2013, la ayuda a los países asociados ascenderá a 12 000 millones de
euros, un 32 % más que en el anterior período de referencia.
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Los lazos más sólidos
Las relaciones con los Estados Unidos son uno de
los elementos fundamentales de las relaciones exteriores de la Unión.
Además de los enormes flujos comerciales y de inversión
transatlánticos, ambas partes comparten valores y, en ocasiones,
intereses comunes. Los Estados Unidos han prestado un firme apoyo a la
integración europea desde sus comienzos.
Los contactos y el diálogo —entre grupos
empresariales, sindicatos, organizaciones ecologistas, miembros del
Parlamento Europeo y del Congreso estadounidense, etc.— son
características permanentes de estas relaciones. La forma en que ambas
partes resuelven sus problemas bilaterales ha servido de modelo para
las relaciones de la Unión con otros países, como Japón o Canadá. |
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