Operaciones ECHO en El Salvador.
Por Francesca Mosca, Embajadora, Jefa de la Delegación
de la Comisión Europea para América Central y Panamá
La Comisión Europea, a través de su Departamento de Ayuda Humanitaria (ECHO), provee un apoyo rápido, imparcial y efectivo a las víctimas de las crisis que ocurren fuera de las fronteras de la Unión Europea. Estas crisis pueden ser generadas por el hombre, como es el caso de las guerras, pero también pueden ser consecuencia de catástrofes naturales. Además, como dice el dicho “Más vale prevenir que curar”, por lo que la Comisión Europea, a través de ECHO, proporciona a comunidades vulnerables –desde hace más de una década– una preparación ante desastres cuya excelencia ha permitido salvar muchas vidas, especialmente aquí en América Central, una de las regiones del mundo más azotadas por las fuerzas de la naturaleza.
La Unión Europea es el mayor donante de ayuda humanitaria en el mundo. Sus Estados Miembros más la Comisión Europea brindan anualmente el 50% de la ayuda humanitaria que se otorga a nivel mundial. Específicamente en Centroamérica, la Comisión Europea ha brindado ayuda humanitaria desde la creación de su Departamento de Ayuda Humanitaria en 1992. Después del paso del Huracán Mitch en octubre de 1998, respondimos de inmediato y con montos importantes a la solicitud de ayuda de los Gobiernos Centroamericanos. Los países centroamericanos se beneficiaron de más de 30 millones de Euros en ayuda humanitaria ejecutada a través de proyectos gestionados por organizaciones humanitarias. Esto fue el primer eslabón de una cadena de apoyos solidarios de la Unión Europea que incluyó, en la fase posterior de reconstrucción, el Programa Regional de Reconstrucción para América Central con un presupuesto de 250 millones de Euros dirigidos a los sectores de agua y saneamiento, educación y salud. Nuestras acciones en la región han debido continuar y en los últimos años hemos acompañado a las víctimas de desastres naturales, como por ejemplo, en el 2005 tras el paso del Huracán Stan.
Hace poco, tuve el honor de abrir en León (Nicaragua), el Taller de Consulta Regional DIPECHO sobre preparación ante desastres. En la actualidad, la Comisión Europea financia 17 proyectos de preparación ante desastres en América Central. La cantidad de beneficiarios de los proyectos DIPECHO en América Central se estiman
en más de 300.000 personas.
El Taller Regional DIPECHO concluyó un ciclo de consultas nacionales que se dieron en Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala durante el mes de marzo para definir prioridades regionales en materia de preparación ante desastres con miras al diseño del Quinto Plan de Acción DIPECHO. Este proceso participativo refleja el compromiso firme de la Comisión Europea en ofrecer a todos los actores de la preparación ante desastres presentes en la región, la posibilidad de establecer entre ellos alianzas estratégicas y de tener voz en el momento de definir las prioridades del próximo plan de acción DIPECHO.
Conciente de la necesaria coherencia que debe existir entre las acciones de emergencia, rehabilitación y desarrollo, las actividades del Departamento de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea se articulan de una manera fluida con la totalidad de la cooperación comunitaria europea. Ejemplo de esto es el Programa Regional de Reducción de la Vulnerabilidad y Degradación Ambiental (PREVDA) que ha sido firmado recientemente con la Secretaría de Integración Centroamericana (SICA) con el objetivo general de consolidar la integración regional de las instituciones y políticas de gestión de los riesgos relacionados con el agua y el ambiente, con un presupuesto de 20 millones de Euros.
Desde abril 2006 el Departamento de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea tiene una nueva oficina en Ciudad de Guatemala. La presencia en el terreno de ECHO es la garantía, para las poblaciones afectadas, que nuestra ayuda humanitaria les llegue debidamente y que sus necesidades sigan siendo tomadas en cuenta, aún cuando los medios de comunicación se han retirado y que el foco de atención está en otra parte del globo.
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Ayuda humanitaria de la CE
en America Central |
La ayuda humanitaria de la Comisión Europea en América Central, una presencia constante desde hace más de trece años
La Comisión Europea está presente en América Central desde antes de la creación, en 1992, de su Departamento de Ayuda Humanitaria. Aunque en estos últimos años, los conflictos internos y otros desórdenes políticos se encuentran en franca regresión en la región, ésta continúa siendo una de las regiones del mundo más vulnerables frente a las catástrofes naturales.
Desde hace trece años, contando solamente los acontecimientos naturales más importantes, son al menos quince terremotos, una treintena de inundaciones, cinco deslizamientos de tierra importantes, más de treinta tornados, ciclones o huracanes, un tsunami, cuatro grandes periodos de sequía y seis erupciones volcánicas(1) los que han golpeado Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua o Panamá, lo que justifica desgraciadamente nuestra presencia en la región.
El huracán Mitch y la aparición del fenómeno de El Niño, en 1998, fueron los acontecimientos climáticos más destacados de estos últimos años. La Comisión Europea respondió inmediatamente al llamado de ayuda internacional lanzado por los gobiernos de los diferentes países afectados.
A lo largo de estos años, el Departamento de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea ha tomado decenas de decisiones financieras para enfrentar estas situaciones de emergencia, por un monto total que sobrepasa los 140 millones de Euros, para financiar proyectos de ayuda humanitaria de emergencia o acciones de preparación ante catástrofes. Más de sesenta socios, ONG, Agencias de las Naciones Unidas o la Cruz Roja, han implementado, a los largo de estos años, los cientos de proyectos humanitarios financiados por la Comisión Europea.
Desde 2001, reconociendo la importancia de poder responder rápidamente a las urgencias humanitarias, la Comisión Europea adoptó un procedimiento de primera emergencia que le permite tomar una decisión financiera inmediata ante una crisis como la que afectó a Guatemala y a El Salvador recientemente, con el huracán Stan y la erupción del Volcán Ilamatepec. Menos de 24 horas después del anuncio del estado de emergencia por parte del gobierno de El Salvador, la Comisión Europea tomó una primera decisión de 1,7 millones de euros para ayudar a cincuenta mil salvadoreños y guatemaltecos. Una evaluación de campo, realizada por expertos, permitió conocer mejor las necesidades reales que no habían sido contempladas por las autoridades nacionales y otros donantes, y tomar una nueva decisión de 4 millones de Euros, que benefició a más de ciento cincuenta mil víctimas de estos desastres en los dos países. Una oficina de nuestro Departamento de Ayuda Humanitaria acaba de ser abierta en Guatemala, para poder seguir de cerca las operaciones financiadas por esta última decisión.
Además, el Departamento de Ayuda Humanitaria cuenta con una Oficina Regional de Apoyo para América Latina y el Caribe ubicada en Managua, Nicaragua. Su personal complementa el de las demás oficinas de la región, facilitando el buen desarrollo de las operaciones humanitarias en la zona.
Como dice el Señor Louis Michel, Comisario Europeo para Desarrollo y Ayuda Humanitaria: “la solidaridad con los más vulnerables del planeta es un valor fundamental de la Unión Europea. La ayuda rápida y eficaz que les damos y que alivia el sufrimiento de millones de personas cada año, es la expresión concreta de esta solidaridad”.
(1) Calculado según los archivos de Reliefweb
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Huracán Stan
Los verdaderos héroes de la historia |
“Hoy tengo conocimiento de cómo rescatar a una persona,
cómo ayudar a una que se ha hecho una cortadura, sé cómo
darle primeros auxilios y conducirlo a la Unidad de Salud”
Carlos Rodríguez, vive en el caserío de Santa María el Coyol, municipio de San Pedro Masahuat, departamento de La Paz en El Salvador. Tiene años de experiencia de ejercer el liderazgo en diferentes iniciativas. Actualmente es el Coordinador del Comité de Emergencia Local. Para Carlos, la experiencia del Mitch no es comparable con las inundaciones causadas por Stan. “Tengo 22 años de habitar en este lugar y nunca había visto una cosa igual”, expresa con consternación y añade: “Con el Mitch yo sólo puse unas bolsas de arena para que el agua no se metiera a mi casa, pero con Stan eso no me valió, pues el agua subió 3 mil veces más y mi casa se cayó”. Carlos encuentra que el programa DIPECHO a través de la capacitación brindada por CARE le ha traído mucho provecho a él y a su comunidad. “Hoy tengo conocimiento de cómo rescatar a una persona, cómo ayudar a una que se ha hecho una cortadura, sé cómo darle primeros auxilios y conducirlo a la Unidad de Salud” expresa con satisfacción y añade: “Aquí donde me ve, yo soy un hombre sin letras y siendo así he podido firmar un cheque de tres cuartos de millón para la siembra de cañales con la cooperativa de mi comunidad”.
Carlos un hombre de 55 años, padre de 8 hijos, campesino y quien nunca fue a la escuela, valora altamente las capacitaciones de alerta temprana brindadas por CARE en el marco del programa DIPECHO de la Comisión Europea. “Cuando el río se desbordó, e inundó nuestra casa, nos vimos obligados a dejarla para buscar salvar nuestras vidas. Pero mi esposa no quería salirse y yo llorando le dije que nos teníamos que ir, aunque tampoco quería dejar a mis animalitos. Yo me sentía decepcionado y triste, pero nos tuvimos que marchar para el Albergue de Astoria, en donde estuvimos cerca de 7 días. Allá estuvimos dando apoyo a todas las personas albergadas. Cuando regresamos, sentí ganas de llorar al ver que mi casa se había caído, pero en medio de todo nosotros estamos vivos, y eso es lo más importante” dice Carlos.
Para Sonia Maritza Marinero, de 26 años, madre de 4 hijos y residente en San Felipe, departamento de La Paz, la experiencia fue similar. “Yo recuerdo que un día sábado había estado con nosotros Víctor (miembro de CARE a cargo de capacitaciones DIPECHO) dándonos una capacitación sobre Primeros Auxilios y Medio Ambiente, y el día siguiente que era domingo, ya la desgracia se nos había venido. Yo, y otras mujeres del Comité junto con otros hombres, rápidamente nos movilizamos para tratar de ayudar a las personas necesitadas. Fueron días de mucho trabajo. La iglesia católica nos sirvió de albergue. Todos estábamos organizados en comisiones y cada quien sabía la parte que le tocaba. Mi responsabilidad era dar ayuda en los albergues. Allí nos tocaba atender a la gente, calmar a los que estaban nerviosos, recibir alimentos, prepararlos y darles de comer.” Y añade: “Para mí la enseñanza que nos ha dado CARE ha sido muy importante, porque antes yo no sabía qué hacer en caso de una emergencia, no sabía cómo mantener un albergue, cómo cuidar a tantas personas, qué cosas uno debe de hacer, así como mantener aseado el lugar y hacer planes de emergencia.” Finalmente Sonia expresa: “Yo nunca me imaginaba que lo que estábamos aprendiendo nos iba a tocar tan rápido ponerlo en practica... pero Dios hace que uno aprenda de la gente. Hoy yo creo que estamos preparados y hemos ganado experiencia que antes no teníamos”
Texto: cortesía CARE Internacional, Oficina en San Salvador.
Elizabeth tiene 25 años y vive cerca del Volcán Tacaná, en las montañas del Norte-oeste de Guatemala. Lleva dos años viviendo en esa cresta de apenas 40 metros de ancho, a más de 3.000 metros de altura. Con sus cuatro hijos y su marido tuvieron que abandonar su casa cuando los vientos de Stan y sus lluvias torrenciales azotaron el lugar el 6 de octubre del año pasado. Buscaron refugio en la escuela de la comunidad que había sido transformada en albergue. Después de cinco días en el albergue, decidieron volver a su casa pero lo que encontraron fue un lugar de desolación. Buena parte de la casa se había ido abajo del monte en uno de los miles de deslaves que afectaron la zona. Con la ayuda de su comunidad trataron salvar lo que les quedaba de la casa. En ese entonces, la Comisión Europea había aprobado nuevos fondos para su ayuda humanitaria en Guatemala. La ONG francesa Atlas Logistique fue una de las contrapartes encargadas de ejecutar la ayuda en el terreno, en particular de proveer a las familias que lo necesitaban una vivienda temporal digna. Así fue como los equipos de Atlas Logistique llegaron hasta la cresta donde vive la comunidad de Elizabeth y, después de una evaluación de las necesidades de cada uno, ella fue la primera en recibir su casa temporal prefabricada. Dice que ahora se siente mejor, que su familia está más segura en la vivienda temporal que en su vieja casa en muy mal estado. A pesar del trauma creado por el desastre, Elizabeth tiene el proyecto de volver a tener su casa como la tenía antes y de poder, un día, vivir allí de nuevo con su familia.
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Unión Europea apoyando a las
poblaciones más vulnerables |
Palabras del Director General de ECHO
La Comisión Europea, en tanto que institución de la Unión Europea, está presente desde hace mucho tiempo en América Central, tanto para acciones puntuales de ayuda humanitaria, gestionadas por nuestro Departamento de Ayuda Humanitaria (ECHO), como por los proyectos de más largo plazo, gestionados por nuestra Dirección General de Relaciones Exteriores y EuropeAid, así como por nuestras Delegaciones en América Central.
En estos momentos, los proyectos financiados por nuestro Depar-tamento de Ayuda Humanitaria se destinan, por supuesto, esencialmente a enfrentar las condiciones climáticas extremas que conoce América Central. La Comisión Europea está comprometida desde hace muchos años con las víctimas de esos fenómenos climáticos y la larga lista de huracanes que han golpeado la región el año pasado nos confirma, si acaso fuese preciso, la necesidad para nosotros de seguir estando presentes en la región.
Desde 1998, América Central hace parte de las regiones beneficiarias de nuestro programa de preparación ante catástrofes (DIPECHO) y los últimos acontecimientos han demostrado claramente el valor añadido de las acciones implementadas, cuando se trata de preparar las comunidades más vulnerables para enfrentar las fuerzas de la naturaleza. La Comisión Europea lanzó en noviembre de 2004 su cuarto programa DIPECHO en América Central, con un presupuesto de 6 millones de Euros para financiar operaciones de preparación previstas para un periodo de dieciocho meses.
Nuestro acercamiento global de la situación, que implica tanto las comunidades como las instituciones departamentales, nacionales o regionales, como los otros servicios de la Comisión Europea y otros donantes, nos permite esperar que estas políticas de prevención y de reducción de desastres sean integradas a las políticas nacionales más amplias de los diferentes países de las regiones en las que intervenimos. El desafío es asegurar que la reducción de riesgos se convierta en una parte integrante de las políticas de desarrollo duradero. Es del interés de todas las partes implicadas –poderes públicos, comunidades locales, socios y donadores– realizar un trabajo conjunto para alcanzar este objetivo común.
En lo que tiene que ver con no-sotros, la Dirección General de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea seguirá estando presente en la región mientras siga habiendo emergencias humanitarias que haya que enfrentar, expresando así, de manera muy concreta, la solidaridad de los ciudadanos europeos con las poblaciones más vulnerables.
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Las herramientas humanitarias de la Comisión Europea en Centroamérica |
Entrevista con Sergio Lacambra, Responsable para Centro América de la Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea
¿Cuando hay una crisis humanitaria en América Central, cómo interviene el Departamento de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO)?
En primer lugar, existen canales de monitoreo de amenazas, ya sean huracanes, erupciones volcánicas, sequías u otras. Diariamente consultamos esos canales de información y eso permite rápidamente ver la evolución de una amenaza. Una vez identificada la amenaza, nos ponemos en contacto con todos los socios nuestros en el país afectado por esa amenaza y también con los puntos focales que tenemos en las respectivas instancias nacionales a cargo de la respuesta a emergencias. Aunque no sea imprescindible, en general aguardamos a que las autoridades nacionales declaren el estado de emergencia antes de intervenir. Esa declaratoria es el reconocimiento por el propio país de que está en una situación anormal y que requiere aprobar fondos adicionales para hacer frente. Entonces, cuando un país compromete fondos extras para atender las necesidades de su población afectada, para nosotros es el primer síntoma de una situación grave.
Adicionalmente, el gobierno que enfrenta ese tipo de emergencia suele declarar que, aunque esté movilizando recursos propios para atender la situación, no tiene recursos suficientes en el país como para responder a la magnitud de este desastre. Es cuando se produce un pedido de apoyo internacional.
No es imprescindible que sucedan ambas cosas para que ECHO tome una decisión, pero en general se suele esperar a ambas para que la Comisión Europea intervenga.
¿Con qué herramientas interviene la Comisión Europea?
Si es una crisis repentina, y tenemos información suficiente para determinar que estamos ante una emergencia seria, que no puede atender el país con sus propios recursos, tenemos la herramienta de primera emergencia que nos permite responder en menos de 72 horas, aprobando recursos para operaciones que incluso ya están en curso. Así se puede, retroactivamente, financiar operaciones de nuestros socios desde el momento mismo de la catástrofe.
¿Y fue lo que se hizo en Guatemala y El Salvador después de paso del huracán Stan?
Sí, en aquel momento, 24 horas después de la declaratoria de emergencia por parte del Gobierno de El Salvador, la Comisión Europea adoptó una decisión de ayuda humanitaria de primera emergencia por un valor de 1.7 millones de Euros. Permitió canalizar recursos a través de seis contrapartes, cinco en El Salvador y una en Guatemala. Este reparto se debió a que en ese momento teníamos poca información sobre el alcance de los desastres en Guatemala, por lo difícil que era el acceso a las zonas afectadas. Esa primera ayuda sirvió para cubrir las necesidades más inmediatas de la población afectada, para garantizar su supervivencia y para aliviar su sufrimiento. Estamos hablando de alimentación, de provisión de agua, de asistencia médica y equipamiento de los albergues temporales donde llega la gente en las primeras horas de la crisis.
¿Cuál es el paso siguiente?
A medida que evoluciona la crisis, la gente empieza a retornar a sus lugares de origen para continuar con su vida y se suele ofrecer una ayuda para apoyar ese retorno progresivo. Hay actividades de retorno que se pueden financiar con la decisión de primera emergencia pero hay otras que requieren más tiempo, incluso meses. Entonces, si la situación humanitaria lo justifica, ECHO puede adoptar una decisión de emergencia que complemente la de primera emergencia. En el caso del huracán Stan, la decisión de emergencia ha permitido facilitar el retorno de la gente desde los albergues temporales a sus lugares de origen, trabajando en lo que es reparación de viviendas y de servicios básicos como agua y saneamiento, etc. Esa decisión permitió, con un monto total de 4 millones de Euros, financiar 12 proyectos en Guatemala y 2 en El Salvador. Esos proyectos tienen una duración de 6 meses y están concluyendo ahora. Fueron ejecutados en el terreno por nuestras contrapartes: principalmente ONG, pero también la Cruz Roja y una Agencia de Naciones Unidas (FNUAP).
¿Después de la emergencia, ECHO puede brindar ayuda humanitaria?
Sí, para eso ECHO tiene una tercera herramienta: las decisiones ad hoc. Ésta nos permite cubrir la transición entre la fase de emergencia y el proceso de desarrollo a través de la financiación de proyectos de post-emergencia. Están centrados más que todo en rehabilitación y reconstrucción a corto plazo, como lo establece el mandato humanitario de nuestro Departamento. El 6 de abril, se ha adoptado una decisión ad hoc de 2 millones de Euros para la rehabilitación post Stan en El Salvador y en este momento estamos en un proceso de evaluación de necesidades para una posible decisión ad hoc para Guatemala.
¿Qué papel juegan las autoridades nacionales, como entes coordinadores, en caso de una emergencia?
Depende un poco de cada país. Generalmente cada país suele tener un ente coordinador de los sistemas nacionales de emergencia. En el caso de El Salvador es la Protección Civil y en Guatemala es la Secretaría Ejecutiva de CONRED. Pero, a nivel centroamericano, no todas las entidades que coordinan sus respectivos sistemas tienen la misma capacidad de coordinación y de convocatoria.
La Comisión Europea, por su lado, siempre asegura una buena coordinación con los Estados Miembros de la Unión Europea, es decir que, antes de tomar una decisión, consulta a los Estados Miembros, ya sea a nivel de sedes, de terreno, o de ambos. Así, permite conocer la ayuda que cada uno tiene prevista dar, tanto en cuanto a volúmenes como a plazos. ECHO es un donante muy ágil, más aún cuando se saben los montos de ayuda que manejamos. En general, nosotros nos adelantamos un poco al resto de los donantes por la facilidad de procedimientos que tenemos. Por supuesto también participamos en foros de coordinación.
Luego, cuando la emergencia es grande, las Naciones Unidas tienen un equipo de coordinación para emergencias que tiene el mandato internacional para desplazarse al país afectado, ya sea a petición de las autoridades del país o del Coordinador Residente de las NN.UU. en este país. Ese equipo está integrado por gente que viene de varios países de la región, que pertenecen a diferentes entidades de respuesta, gubernamentales o no. Se desplazan al país afectado y ayudan para organizar un centro de coordinación de la ayuda internacional, tanto grupos de búsqueda y rescate, como ejecutores de proyectos de emergencia y como donantes. Ese equipo de NN.UU. es el equipo UNDAC (United Nations Disaster Assessment and Coordination). Personalmente, he pasado por los cursos de UNDAC y soy punto focal de ECHO para UNDAC en América Latina. Durante una crisis, el Centro de Información de Naciones Unidas centraliza, procesa y entrega a las autoridades nacionales la información sobre la ayuda que los actores internacionales están aportando.
A veces, se hace a la comunidad internacional el reproche que la ayuda no llega lo suficientemente rápido ¿Qué puedes contestar?
La Comisión Europea no es un
ejecutor, es un donante. Debemos asegurarnos que nuestras contrapartes, que son las que ejecutan las operaciones, coordinan con las autoridades nacionales para que la ayuda esté puntualmente y debidamente distribuida. ECHO se comunica permanentemente con sus socios, se desplaza al terreno, organiza reuniones con todos sus socios a las cuales invita las autoridades nacionales. Si en el transcurso de una operación nos enteramos de que en alguna de las zonas, supuestamente cubierta por ECHO, hay un retraso u otro tipo de problema con la entrega de la ayuda, inmediatamente nos comunicamos con el coordinador del proyecto y lo apoyamos para que la situación se resuelva. Pero, en situaciones de emergencia, hay que manejar con mucho cuidado las informaciones, averiguar bien las fuentes, porque la ayuda humanitaria es una herramienta que puede estar sometida a mucha presión y, por mandato, el Departamento de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea se debe de brindar una ayuda humanitaria imparcial, neutral e independiente.
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¿Cómo funciona la ayuda humanitaria
de la Comisión Europea? |

El Departamento de Ayuda Humanitaria
de la Comisión Europea (ECHO) Es un servicio bajo la responsabilidad directa del Comisario Louis Michel. Desde 1992 financia acciones de ayuda humanitaria destinada a víctimas de catástrofes naturales o causadas por el hombre fuera de la Unión Europea. La ayuda se brinda directamente a las personas afectadas de manera imparcial, sin distinción de raza, grupo étnico, religión, sexo, edad, nacionalidad o afiliación política.
El trabajo en el terreno con los socios
La Comisión Europea colabora con unos 200 socios operativos, entre los cuales figuran las organizaciones no gubernamentales (ONG), el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja y agencias de Naciones Unidas. Con ellos se han desarrollado estrechos vínculos de trabajo ya sea para la definición de estrategias y políticas como para la administración y el desarrollo de las operaciones de ayuda humanitaria. Los fondos se destinan a la adquisición de bie-nes y servicios de primera necesidad, como alimentos, ropa, refugios, suministros médicos, abastecimiento de agua, saneamiento, rehabilitaciones de emergencia y retirada de minas. La Comisión Europea financia asimismo proyectos para aumentar la capacidad de respuesta en caso de catástrofe y mitigar sus consecuencias en las regiones propensas a las catástrofes naturales.
Un donante clave
La ayuda humanitaria de la Comisión Europea sumada a la asistencia brindada por sus 25 Estados miembros hacen de la Unión Europea el mayor donante humanitario en el mundo. En 2005, la Comisión Europea destinó 652 millones de Euros a programas humanitarios en más de 60 países.
En América Latina y el Caribe, la Comisión Europea ha financiado acciones de ayuda humanitaria y de preparación ante catástrofes por más de 110 millones de Euros entre 2002 y 2005. En los gráficos adjuntos se muestran la distribución por región y por tipo de respuesta.
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Más vale prevenir que curar |
Desde hace más de una década, la Comisión Europea proporciona a comunidades vulnerables en toda América Central una preparación ante desastres a través de su programa DIPECHO (Disaster Preparedness ECHO). Ha permitido salvar muchas vidas durante las catástrofes naturales que golpearon la región últimamente.
La Comisión Europea busca fortalecer las capacidades de respuesta de las autoridades y las comunidades vulnerables frente a los desastres a través de su programa DIPECHO. Va dirigido a las comunidades que viven en las regiones del mundo más propensas a catástrofes naturales. Dado que es muy difícil prevenir los fenómenos naturales o influir sobre ellos, el programa se concentra en reducir la vulnerabilidad de la población ante las catástrofes naturales.
Los fenómenos naturales pueden amenazar a cualquiera. Sin embargo, las comunidades más pobres suelen ser las más afectadas porque suelen habitar en viviendas precarias, cons-truidas en zonas de riesgo. En caso de catástrofe grave, la ayuda de emergencia puede tardar horas, incluso días, en llegar, así que es crucial que la población esté preparada. De hecho, los esfuerzos más eficaces para salvar vidas los suelen realizar las propias poblaciones afectadas., tanto durante como después de una catástrofe.
La Comisión Europea creó su programa de preparación ante desastres –DIPECHO– en 1996 como apoyo al Decenio Internacional para la Reducción de Desastres Naturales de las Naciones Unidas. El programa también sirve para cumplir el mandato de la Comisión Europea en materia de Ayuda Humanitaria que indica que sus actividades sobre el terreno consisten en “garantizar una preparación previa ante los riesgos de catástrofes naturales o circunstancias semejantes y utilizar un sistema de alerta temprana y de intervención adecuado”.
En América Central, las comunidades va-loran altamente los aportes del programa DIPECHO. Se sienten mejor prepara-das y comprueban que funcionan sus comités de prevención de desastres, sus brigadas y sus sistemas de coordinación. Los Planes de Respuesta en muchos casos han demostrado su utilidad, orientando a las comunidades sobre cómo responder durante una emergencia. Los sistemas de radiocomunicación instalados por los proyectos DIPECHO juegan un rol esencial para la seguridad de esas mismas comunidades.
La preparación ante desastres ayuda a salvar vidas, favorece una pronta recuperación y reduce el riesgo de desastres. El 4to. programa DIPECHO para América Central inició en noviembre 2004 con un aporte de la Comisión Europea de 6 millones de Euros, financiando 17 proyectos. Este año, la Comisión Europea lanzará
el 5to. programa DIPECHO para América Central.
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